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Este viernes habrá un recital con músicos internacionales

Este viernes habrá un recital con músicos internacionales

Irina Gonzáles, de Cuba, y Axel Matrod, de Francia, se presentarán en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario. Los artistas están en la Argentina en el marco de un proyecto destinado a personas privadas de su libertad.

Presentación “Libro de Filosofía” de Fabricio Simeoni – Miércoles 28/12 – 15.30 Hs.

De cómo volverse mundo

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Miércoles, 30 de noviembre de 2011
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LITERATURA. Libro de Filosofía, de Fabricio Simeoni

De cómo volverse mundo

Editada por El Ombú bonsai, la obra del periodista y poeta reúne algunas de las conversaciones que mantuvo con Luis Novaresio en su micro semanal por LT2. En ellas desafía categorizaciones fáciles y alcanza una intensa belleza.

Por Beatriz Vignoli
/fotos/rosario/20111130/notas_o/06a.jpg Simeoni fue premiado en 2007 con el Felipe Aldana de poesía como coautor de Cavidades del recreo

"La pantera iba pintando de rosa todo lo que se le anteponía en su camino (…). Las pintaba del mismo color que el de su cuerpo, pintaba objetos, personas y paredes. Quería construir una vida rosa, que todo lo animado y lo inanimado devenga en rosa. Quería que el mundo fuera rosa, quería que el devenir fuera rosa. Quería devenir en mundo". El pasaje citado (casi un anverso de la canción "Paint it black", de los Stones) es un comentario a otro (la crítica a la mímesis del influyente libro Mil mesetas, de Gilles Deleuze y Félix Guattari) y pertenece al nuevo libro de Fabricio Simeoni. Recién publicado en una exquisita edición artesanal de ejemplares numerados, por el sello local El Ombú bonsai (122 páginas), Libro de Filosofía incluye una selección del autor de las conversaciones que mantuvo con Luis Novaresio en su micro semanal por LT2 y se presenta mañana, a las 20, en el bar Mano a Mano (Ovidio Lagos 790). Como en otras presentaciones de sus libros, se promete un despliegue festivo de música y sorpresas.

Decir que este Libro de Filosofía de Fabricio Simeoni (Rosario, 1974) no es un libro de filosofía sería lógico, pero también una cobardía. ¿Es precisamente eso o es otra cosa? ¿Poesía en prosa o ensayo? Oral, escrito hablando, en la deriva de la charla radial, bajo esa presión casi de circo romano, o de ring, del "hablar al aire" (acaso en más de un sentido de la palabra; esa incertidumbre también aprieta), Libro de Filosofía desafía cualquier categorización fácil. Puede ser descrito con otro pasaje de los autores citados: "Nosotros hemos escrito este libro como un rizoma. Lo hemos compuesto de mesetas. Si le hemos dado una forma circular, sólo era broma".

Es preciso arriesgarse a explicar que este no ser, esta levedad ontológica constituye una virtud ética de esta obra inclasificable. Sin pretender dar respuestas (aunque se las pidan), el bardo de Fisherton se ha agenciado aquí de los modos de enunciación del ensayo filosófico o de la cátedra magistral, se ha situado quizás con cierta saludable ironía en el lugar del sabio socrático que responde a preguntas con más preguntas, y los enunciados que así produce no caen en el territorio de ningún género. Si algo es Libro de Filosofía es esto: una escritura en vivo, impulsada por el placer del texto, y cuyo tema es la experiencia misma de existir. Una existencia que para Simeoni (drásticamente limitado en su movilidad por una condición crónica) cobra matices particulares a los que él desdramatiza sin cesar: como la Pantera Rosa del dibujo animado de Blake Edwards en la alegoría de 1980 por Deleuze y Guattari, él también (y él más que nadie) "no imita nada, no reproduce nada, pinta el mundo de su color, rosa sobre rosa, ese es su devenir mundo para devenir imperceptible…".

Su libro, que no es fácil de leer, comienza con la obligada indagación sobre la finitud y continúa como un drama en capítulos cuyos protagonistas son el ojo, el cuerpo y el mundo. ¿Somos vistos cuando somos mirados? ¿Por qué los filósofos de la época del barroco dicen cosas como "ser es ser percibido" (Berkeley) o "vivimos en el mejor de los mundos posibles" (Lebniz)? Reducido a consignas bajo la tiranía de los tiempos radiales, el discurso filosófico se vuelve algo así como un standard de jazz a partir del cual Simeoni, virtuoso de la palabra, improvisa. También enseña, comparte sus lecturas: se pasea por el vitalismo de Nietzche y de Bergson; construye un modo de "ser absolutamente moderno", como exigía Rimbaud.

Como toda improvisación, lo suyo tiene momentos brillantes y compases de espera. Las obsesiones que la poesía de Simeoni viene desarrollando a partir de Sub (2005) se despliegan en prosa en un balbuceo musical que por momentos alcanza una intensa belleza. No cabe esperar ningún rigor sino sólo su parodia poética. Y si hay en estas páginas alguna verdad, es la de la poesía lírica: la honda verdad existencial, subjetiva y provisoria de las peripecias de un yo en camino a la disolución a través de los afectos.

Esa belleza de lo que es interrogado hasta volverse extraño es constante en los textos que literalmente fueron escritos para este libro, y que están reunidos en una segunda parte titulada Cesura. Se los reconoce por la libertad de su método de escritura automática, semejante al de los surrealistas pero más anclado en algo así como instantáneas del pensamiento y detalles de lo percibido, y que le ha valido a Simeoni distinciones como la recibida por su libro de poesía escrito en colaboración con Fernando Marquínez: Cavidades del recreo, del 2007, que obtuvo ese año el premio municipal de poesía Felipe Aldana. Además de los libros mencionados Simeoni también publicó Rey piojo (2001), Calambre de los descensos (2003), Agua virgen (2004), Jardines flotantes (2005), La mujer de las cortadas (2008), Episodios del fuego (2009) y El prontuario de la luciérnaga (2009), junto con una galardonada obra periodística, antologías y obras en colaboración.

"¿Quién es la más linda? La que no tiene cara, la de los gestos invisibles. La que es inmune a la mirada, la que se guarda en silencio la premisa facial para otra vida". ("El tiempo del shampoo"). "Tengo un cine para daltónicos en los tobillos agujereados", escribe Simeoni al comienzo del último capítulo de su Libro de Filosofía, "La traición óptica del mouse". Allí admite, más cerca del final, cerrando el círculo entre palabra y experiencia: "Yo también fumé en ese cine"